Ten

Ten siempre la sonrisa cargada
mantén tu cama desecha
usa de escudo tu espalda
deja la puerta entreabierta
Que el abandono te abrace durmiendo
que tu estado civil te desobedezca
que la pena te mire sonriendo
baila, hasta que la luna te amanezca

Plegaria 4

Que mis labios dibujen tus curvas
Que tu aliento no entienda de dueños
Que tus ojos suavicen el gesto
Que tu pelo pasee por mis sueños
Que mi vida se vista con tu sonrisa
Que tu suerte muerda a mi empeño
Que tu espalda rompa la prisa
Que tu olor no me haga pequeño

Tropezar

Pensaba que la había olvidado,
pensó que la había esquivado. 
Pero en el mismo instante que un sueño se la trajo de nuevo, apretó la mano dormido y se preparó caer,
para volver a caer.
Al fin y al cabo, él era como era, y no quería cambiar.
Al fin y al cabo, ella era ella; su piedra de tropezar

Esa

Esa mirada pendiente,
esa forma de no verme,
ese lugar oscuro,
ese no reconocerte.

Ese olor olvidado,
esa pelea callada,
ese hablar complicado
esa sonrisa parada.

Ese camino borrado,
ese no volver a verte,
ese vivir derrotado,
ese esperarte siempre.

Incosciencia

Tras la última noche, le dijo al despedirse: 
-No te preocupes, que mientras mi conciencia sea consciente, no me olvidaré de olvidarte.

Memoria

Paseando un rato por su memoria se la encontró de frente, y como no pudo darse la vuelta; abrió los ojos.

Plegaria 3

Plegaria
Que la cordura te niegue el saludo,
Que el corazón te lleve mas allá de sus pasos,
Que la pared no se arme a cada golpe tuyo,
Que el amargor de tu risa nunca suavice un fracaso.
Que la mirada perdida, encaje en su guía
Que la postura cerrada, por fin abra sus puertas,
Que la señal de peligro surta efecto otro día,
Que el adios contenido por fin se convierta.

Azúcar

A su paso, sintió aquel frío familiar en la palma de las manos, como cuando de niño pasaba la tarde contemplando el escaparate de la pastelería de su barrio.

Adelante

Que el miedo en la vida no te impida darle bocados, 
que tu razón no te borre los sueños y que tus pasos nunca apunten hacia atrás, 
que tus errores no te hagan pequeño,
que otros juzguen tus pecados.